DIA 29. LUCAS 7

CREER EN CRISTO POR AMOR

7.36 Un fariseo lo invitó a comer. Jesús entró en casa del fariseo y se recostó a la mesa.
7.37 En esto, una mujer pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra,
7.38 se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra.
7.39 Al verlo, el fariseo que lo había invitado, se echó a pensar: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando, que es una pecadora.
7.40 Jesús tomó la palabra y le dijo: - Simón, tengo algo que decirte. - Contestó: - Dilo, maestro.
7.41 Le dijo: - Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y otro cincuenta.
7.42 Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿ Quién de los dos le tendrá más afecto?
7.43 Contestó Simón: - Supongo que aquel a quien le perdonó más. Le replicó: - Has juzgado correctamente.
7.44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: -¿ Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella melos ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello.
7.45 Tú no me diste un beso; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies.
7.46 Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra.
7.47 Por eso te digo que se le han perdonado muchos pecados, ya que siente mucho afecto. Que al que se le perdona poco, poco afecto siente.
7.48 Y a ella le dijo: - Se te perdonan tus pecados.
7.49 Los invitados empezaron a decirse: - ¿ Quién es éste que hasta perdona pecados?
7.50 Él dijo a la mujer: - Tu fe te ha salvado. Vete en paz.


COMENTARIO

En este pasaje del Evangelio, el contraste no reside entre amigos o enemigos de Cristo. Las dos personas, Simón, el hombre bien considerado, y la mujer, de mala reputación, buscan la amistad de Jesús.

Simón lo invita a una comida; la mujer, para quien esto parecía imposible, viene espontáneamente, sin ser invitada, con un precioso regalo. La conclusión del texto, "Tu fe te ha salvado", indica claramente de qué se trata: del camino hacia la fe.

¿Cómo es posible que la mujer encuentre este camino, mientras que Simón se queda a medias? Simón había invitado a Jesús con la buena intención de conocerlo mejor, para ver si era el Mesías y, en este caso, tener confianza y creer en él. Pero simplemente se queda observando a Jesús, sin comprometerse en nada.

Mantiene un cierta distancia- "Tú no me has dado agua para lavarme los pies..."-, le hace observar Jesús para poder retirarse en el momento en el que juzgase que Jesús no es aquel a quién él espera. Por el contrario, la mujer, llorando, no observa a Cristo ni busca formarse una opinión sobre él. Ella ha presentido su perdón y por eso lo ama. Y el impulso de este amor la lleva a la fe.

Es imposible captar el misterio de Cristo sin amarlo con un corazón convertido en transparente por su perdón.

Pero amar a Cristo, aunque no se le comprenda, abre a una certeza en el camino de la fe.