DIA 19: MATEO 14

NO TENGÁIS MIEDO, ESTOY AHÍ

14.22 En seguida mandó a sus discípulos embarcarse y pasar por delante a la otra orilla mientras él despedía a la multitud.
14.23 Después de despedirla, subió él solo a la montaña a orar. Al anochecer estaba él solo allí.
14.24 La barca estaba ya a buena distancia de la costa, batida por las olas, porque tenía viento contrario.
14.25 A la cuarta vigilia de la noche se acercó a ellos caminando sobre el lago.
14.26 Al verlo caminar sobre el lago, los discípulos se asustaron y dijeron:
- Es un fantasma. Y gritaban de miedo.
14.27 Al punto Jesús les dijo:
-¡Animo! soy yo, no temáis.
14.28 Pedro contestó:
- Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta ti.
14.29 Le dijo:
- Ven. Pedro saltó de la barca y echó a caminar por el agua acercándose a Jesús;
14.30 pero, al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo, empezó a hundirse y gritó: - ¡Socorro, Señor!
14.31 Al punto Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: -¡Desconfiado! ¿por qué dudaste?
14.32 Cuando subieron a la barca, el viento amainó.
14.33 Los de la barca se postraron ante él diciendo:
- ¡Ciertamente eres Hijo de Dios!


COMENTARIO

El mar para el pueblo de la Biblia es a menudo un símbolo del poder de la muerte o de fuerzas caóticas que existen en el mundo. Mostrar a Jesús caminando por el mar, significa que él es el vencedor de la muerte y el vencedor de las fuerzas caóticas del mundo. Es desvelar ya su identidad de Resucitado.

¿Es posible tener parte en la tierra en la vida de Cristo y en lo que ella representa? Tal parece ser el deseo de Pedro, y Jesús contesta a este deseo diciendo simplemente: "Ven" (v.29).

Una sola palabra para decir que el camino está abierto, accesible a todos los hombres que se pongan en su seguimiento.

Entrar, desde ahora, en la vida de la resurrección, es entrar en una novedad radical. Ninguna experiencia puede servirnos de referencia. Es la vida de la confianza en Dios.

Afirmar que Jesús es vencedor de la muerte y de los poderes caóticos, no lleva a una evidencia. ¿Vemos eso en el mundo? Muchos motivos nos impulsarían a creer lo contrario: las guerras, el odio, la violencia ciega, el mal bajo todas sus formas...Sólo la mirada fija en Cristo discierne esta verdad.

Pedro comienza a hundirse desde el momento en que su mirada se aparta de la de Cristo para mirar el poder del viento y la altura de las olas: el miedo se apoderó de él.

Pero en el momento en que Pedro se hunde en el mar gritando: "Señor, sálvame", el Evangelio nos transmite un hecho importante.

No es un acto heroico el que hace Pedro. Es un acto de Cristo: "Jesús le tendió la mano y lo agarró".

¿Qué pensar de todo esto? En primer lugar esto: todo compromiso en el seguimiento de Cristo descansa no en nuestra fuerza, sino en la fidelidad de Cristo, que socorrió a Pedro cuando su fe desfallecía.

Si Cristo nos interroga cuando queremos acompañarlo en su vida de Resucitado, la pregunta que él nos dirige, no es ésta: ¿Estás seguro de tu fuerza, seguro de tener bastante fe? Nos plantea otra pregunta muy distinta, mucho menos centrada en nosotros: "¿Crees que estaré a tu lado? ¿Crees en mi fidelidad?


Modificado el ( Tuesday, 04 de September de 2007 )