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DIA 22:MARCOS 4 PDF Imprimir E-Mail

CONFIANZA EN LA VITALIDAD DEL EVANGELIO

4.1 En otra ocasión se puso a enseñar junto al lago. Se reunió junto a él tal gentío, que hubo que subirse a una barca metida en el agua; se sentó mientras la gente estaba en tierra junto al lago.
4.2 Les enseñaba muchas cosas con parábolas, les decía instruyéndolos:
4.3 ¡Atención! Salió un sembrador a sembrar.
4.4 Al sembrar, unos granos cayeron junto al camino; vinieron los pájaros y se los comieron,
4.5 Otros cayeron en terreno pedregoso, con poca tierra; al faltarles profundidad, brotaron en seguida;
4.6 pero, al salir el sol, se abrasaron, y, como no tenían raíces, se secaron.
4.7 Otros cayeron entre cardos: crecieron los cardos y los ahogaron, y no dieron fruto.
4.8 Otros cayeron en tierra fértil y dieron fruto, brotaron, crecieron y produjeron, unos treinta, otros sesenta, otros cien. . Y añadió: Quien tenga oídos que escuche.


COMENTARIO

Al evocar en una parábola las semillas, el crecimiento y la maduración del trigo, Jesús habla de una realidad que cada uno de sus oyentes conocía muy bien. Cuando describe las dificultades de la mala calidad de un campo pedregoso, los granos que se comen los pájaros o los ahogados por los cardos, nos imaginamos a los campesinos de Galilea moviendo la cabeza o murmurando algo con signos de aprobación.

Pero he aquí que Jesús centra su atención en un hecho que podría olvidarse fácilmente. El señala que los pájaros, las piedras, las espinas no son gran cosa frente a la fuerza de vida que hay en las semillas que permiten una buena cosecha, aunque no todo el campo sea de buena tierra.

El cultivador que ha sembrado mucho sin preocuparse demasiado en dónde caería su semilla, no tiene nada que temer: al tiempo de su madurez, tendrá un cosechón.

"El misterio del Reino de Dios" (Mc 4.11) tiene un aspecto visible y conocido de todos: desde la venida de Cristo hasta hoy, el Evangelio se anuncia por todas partes tanto en situaciones propicias como adversas.

Y lo mismo que la pérdida de granos caídos en una mala tierra se nota antes de que llegue la cosecha infecunda, así la indiferencia o la acogida superficial que tienen a menudo los encuentros con el Evangelio, son visibles antes de que el fruto produzca su acogida generosa.

La parábola de Jesús hace ver lo que, no siendo en seguida visible a la luz del día, podría olvidarse: en el Evangelio existe una fuerza de vida, el Espíritu Santo, que produce la sobreabundancia en toda tierra buena que encuentra.

La Palabra del Evangelio se aloja en lo más profundo de toda criatura humana. La parábola de Jesús invita a tener confianza en el Evangelio que es palabra creadora.


 
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